Las zonas de la Tierra

Asignatura: Geografía |

El saber bien la Geografía General es condición indispensable para conocer bien la Universal. La Geografía General elabora su doctrina basándose en la Regional, pero a su vez, la Regional camina estimulada por la General.

La Geografía General abarca dos grandes ramas: la Geografía Física y la Geografía Humana; la primera explica los fenómenos físicos y los paisajes naturales, los cuales intervienen de una manera directa en la vida de los hombres sobre la tierra; la segunda estudia los paisajes en cuanto interviene en ellos la acción del hombre; por lo tanto, hemos de concebirla mediante el estudio de la Población, el del Hábitat rural y urbano, los Modos de vida, los hechos de Geografía agraria, los de Geografía urbana, social y política, configurándose en ella también los hechos de Geografía Económica.

La parte de Geografía General que se debe conocer mejor es la Geografía General Física (climas, ríos, vegetación) como condición imprescindible para el estudio de los hechos humanos y económicos. Un alumno, después de haber estudiado estos principios bien, debe estar preparado para hablar sobre Siberia o sobre el Brasil, por ejemplo, durante un tiempo determinado, aunque no haya estudiado en particular estas regiones. Si se saben bien las grandes zonas y dominios bioclimáticos, basta conocer dónde está situado un país y aplicar esos conocimientos.

Es muy útil hacerse un cuadro sinóptico, bien claro, de las zonas bioclimáticas. Esto supone, en la enseñanza, ganar luego mucho tiempo. La corriente zonal de la Geografía es muy útil, y es antigua. La Geografía Humana se estudia también por grandes zonas bioclimáticas. En Geografía zonal hay una verdadera anarquía de denominaciones; se dice tropical, intertropical, etc. Yo hablaré de intertropical en el sentido de zona cálida (porción de tierra situada entre los dos trópicos).

En general se entiende por zona una porción de tierra situada entre paralelos. No es correcto hablar, por lo tanto, de zona oceánica; las costas oceánicas de Europa no se extienden en el sentido de los paralelos, sino en el de los meridianos. En ese caso se debe hablar de dominio, si es muy extenso, o de región, si es menos extenso.

Dentro de la zona cálida o intertropical, distinguiré: la zona ecuatorial, la zona tropical húmeda o zona tropical de dos estaciones, y la zona tropical desértica.

1. LA ZONA ECUATORIAL
El clima es constantemente cálido y húmedo; no hay primavera, verano, otoño o invierno. Siempre llueve y siempre hace calor.

1.1. Las temperaturas
Las temperaturas medias permanecen siempre elevadas a lo largo del año: alrededor de 25º de temperatura media todos los meses. La oscilación térmica es inapreciable: alrededor de 4º. En las regiones insulares no llega a 1º.

Sin embargo, las oscilaciones diarias de temperatura son sensibles. Los indígenas encienden fuego por la noche y procuran resguardarse con una sábana o manta. Pero a pesar de este descenso sensible de la temperatura durante la noche, este régimen térmico resulta de una monotonía aplastante.

Esto se debe a que los rayos solares llegan casi perpendiculares, y en dos momentos completamente perpendiculares (los equinoccios). Por eso resulta continuo el calor a lo largo del año.

1.2. Las lluvias
Son muy abundantes. Las regiones montañosas reciben un promedio anual de más de 4.000 y 5.000 mm.

Además, llueve siempre hacia las mismas horas del día; por las mañanas empieza a aumentar el calor; se forman nubes cada vez más negras y, después de haberse calentado el suelo, después de mediodía, cae una tormenta que es una verdadera cortina de agua. Y así todos los días. Son lluvias de convección: el aire, al calentarse intensamente, asciende en espiral y se enfría; hay condensación y sobreviene la lluvia, de gotas gruesas.

1.3. Presiones y vientos
En la zona ecuatorial hay siempre bajas presiones. No se puede hablar de vientos: siempre es aire que asciende o que desciende. Es la zona de calmas ecuatoriales. El aire, por convección, va ascendiendo como en una chimenea. Los barcos situados en el centro del ciclón quedan inmóviles.

En resumen: se explica que en esta zona haga siempre calor y llueva mucho. Todo ello se debe a la latitud. Los rayos solares tienen durante todo el año gran perpendicularidad: en los equinoccios llegan totalmente perpendiculares; en los solsticios, muy poco inclinados en relación con lo que ocurre en otras zonas. El ascenso de aire caliente, que tiene gran cantidad de vapor de agua en su seno, determina las lluvias.

1.4. La vegetación
Veamos las consecuencias geográficas del clima:

La vegetación es el bosque ecuatorial, selva virgen o bosque tropical lluvioso. Lo esencial son las distintas facies por el aspecto externo. Lo que domina es la disposición en pisos. Hay árboles gigantes que sacan la cabeza por encima de una bóveda y que alcanzan alturas de hasta 50 m. Luego están los de tamaño medio, formando una bóveda continua de unos 30 m de altura. Los gigantes sacan la cabeza para tomar los rayos del sol. Por debajo hay un maremágnum de lianas y epífitas. Es una espesura en la que es difícil caminar; hay que abrirse paso a machetazos y, transcurridos unos días, no se reconoce la senda abierta. El humus es muy espeso. En este bosque viven millones y millones de animales pequeños. Esta exuberancia de plantas y animales se debe a que las dos condiciones que requiere la vida -calor y humedad- se dan. Hay una gran abundancia de especies arbóreas mezcladas en muchos kilómetros. En el bosque ecuatorial se han llegado a contabilizar hasta dos mil árboles distintos por hectárea.

1.5. Los ríos
Son muy caudalosos porque llueve mucho. El coeficiente de irregularidad es muy pequeño, al llover constantemente durante todo el año. Su régimen es muy regular. La desembocadura de uno de estos ríos muestra que es un verdadero brazo de mar.

Todo el mecanismo bioclimático de las zonas ecuatoriales depende de los rayos solares. En los equinoccios llueve un poco más. Los ríos, que llevan siempre mucha agua, llevan algo más en las épocas equinocciales. Normalmente no experimentan ni crecidas ni estiajes. Pero es raro que un gran río de esta zona no tenga afluentes de la zona tropical húmeda. Entonces tienen crecidas o estiajes según los ríos de la orilla derecha o izquierda lleven más o menos agua.

1.6. Los suelos
Son mediocres en general. En unos sitios predominan las acciones de descenso y en otros las de ascenso.

El agua de lluvia asciende y se evapora. En la zona ecuatorial predominan las acciones de descenso. Si hay estación seca, las sustancias y el agua tienden a ascender por capilaridad. Las sustancias nutritivas son arrastradas. Si se mata el bosque ecuatorial, se mata la fertilidad. Son suelos en equilibrio precario. Los indígenas queman una porción de bosque (rozas) y practican una agricultura itinerante.

Los suelos ecuatoriales son suelos de arcillas lateríticas.

Como constantemente llueve, hay tendencia a la penetración del agua y las sustancias disueltas hacia el interior. Tiene lugar un empobrecimiento del suelo en superficie. Se trata, pues, de una zona de agricultura pobre. Si se tala la vegetación, el empobrecimiento del suelo es rapidísimo. Si ahora hay riqueza vegetal es por el grosor de la capa de humus, que es superficialmente rico en sustancias mientras viva el bosque. Pero en la superficie queda una zona pobrísima en fósforo, potasio, etc. Solamente son fértiles los suelos jóvenes, como los volcánicos, los que todavía no han sido descompuestos, y los aluviones recientes de los grandes ríos.

2. LAS ZONAS TROPICALES HÚMEDAS (ZONAS TROPICALES DE DOS ESTACIONES)
Al Norte y al Sur de la zona ecuatorial hay dos zonas tropicales, alternativamente secas y lluviosas. En África, la disposición es zonal, pero perturbada por las altas plataformas de Kenia, Uganda y Tanganika. La elevación de estas tierras orientales africanas formando un relieve de plataformas meseteñas hace que la zona ecuatorial quede rodeada por la tropical húmeda.

2.1. Las temperaturas
La diferencia de temperaturas entre el mes más cálido y el más frío es de unos 5 o 6º. Esta diferencia depende de la posición con relación al sol. No hay grandes diferencias térmicas.

2.2. Las lluvias
Las lluvias siguen la marcha aparente del sol entre los trópicos. Hay, pues, una época del año (la estación húmeda) en la que el clima es ecuatorial. La existencia de estas dos estaciones, húmeda y seca, es lo fundamental de este clima. Se le llama, a veces, clima tropical con estación seca. Se trata de lluvias de convección. Cuando los rayos solares caen más verticales, llueve más. El sol, en su caminar, provoca el desplazamiento de las zonas climáticas del globo. La zona tropical seca ocupa las tierras mediterráneas en su desplazamiento hacia el Norte y el verano es seco. En invierno se desplaza hacia el Sur.

2.3. Presiones y vientos
Es la zona de los alisios. Deberían ir en sentido Norte-Sur y Sur-Norte, pero se desplazan de acuerdo con la Ley de Coriolis, que dice que todo móvil se desplaza hacia su derecha en el hemisferio Norte y a su izquierda en el hemisferio Sur.

2.4. La vegetación
La sabana es la vegetación típica. Es un mar de hierbas estacionales que reverdecen y se agostan, acompañadas de cuando en cuando por árboles aislados o bien agrupados.

Además, está el paisaje de parque, y el bosque-galería en el que las ramas de un lado se unen con las del otro.

2.5. El clima monzónico
Solamente es una variedad de los climas tropicales, que caracteriza a las regiones del Sureste asiático, llamadas también por esta circunstancia Asia Monzónica.

Se deben a vientos estacionales que soplan en estas regiones y se llaman monzones. Durante el invierno soplan vientos de dirección Norte-Sur procedentes del anticiclón que se origina en las tierras frías siberianas. Es la estación seca del Asia Monzónica. En verano, los monzones proceden del Sur, de las regiones húmedas y cálidas ecuatoriales del Océano Índico; son, por lo tanto, vientos húmedos y cálidos al mismo tiempo que, al penetrar en las tierras asiáticas, descargan las lluvias en medio de un calor asfixiante. En realidad, el monzón de verano no es otra cosa que los vientos alisios del hemisferio Sur que atraviesan el ecuador y cambian de dirección por la Ley de Coriolis. Este monzón de verano, aunque suele producir grandes catástrofes, es la fuente de vida del Sureste asiático.

3. ZONAS TROPICALES DESÉRTICAS
A lo largo de los trópicos se disponen las dos zonas tropical-desérticas Norte y Sur, que corren respectivamente siguiendo el Trópico de Cáncer y el de Capricornio.

Debido a la escasez de lluvias, menos de 150 mm anuales, y a la gran irregularidad con que caen, el aire está muy seco, la vegetación es muy escasa y se localizan la mayor parte de los desiertos de la tierra.

Hay grandes contrastes diarios de temperatura, de modo que durante el día no es difícil alcanzar los 60º en el centro del Sahara para descender a 0º durante la noche.

Estas razones determinan una vida difícil, tanto para animales, para las plantas como para el hombre. Solamente viven aquellas plantas y animales capaces de resistir la sequedad. El hombre puede agruparse en aquellos lugares donde aflora un poco de agua, en los oasis, ya que los ríos son prácticamente inexistentes.

4. ZONAS SUBTROPICALES (CLIMA MEDITERRÁNEO)
4.1. La sequedad del verano
Hay una tendencia a relacionar lo mediterráneo con lo tropical. La zona subtropical es una zona de empalme, de enlace, de la zona cálida o intertropical y la zona templada.

Un hecho fundamental: el verano es seco. Esto es anormal en el mundo. Lo general es que las máximas precipitaciones coincidan con los mayores calores. Esto tiene grandes consecuencias geográfico-humanas. La brillante civilización que se creó al borde del Mediterráneo se debe a la lucha que sostuvieron sus gentes con la sequedad del verano.

Hay tres modos de vencerla:
a)Cultivar especies vegetales cuyo ciclo vegetativo termina antes del seco verano (trigo).

b)Cultivar especies vegetales que por su particular estructura sean capaces de vivir en ambiente de gran sequedad (plantas xerófilas). Los habitantes del mundo mediterráneo lo hicieron seleccionando especies vegetales que pueden vivir en el verano seco (vid, algarrobo, olivo).

c)Regar la tierra, es decir, llevar el agua desde los ríos a los campos secos. Es la solución más costosa.

Todo paisaje mediterráneo se descompone en secano y regadío. El contraste entre ambos es muy fuerte. Los territorios poco cultivados y poco habitados contrastan con los territorios de regadío, muy cultivados y muy habitados. En ellos se realiza un trabajo casi de jardinería.

Las palabras españolas sobre regadío se han internacionalizado.

Los tres cultivos clásicos del mundo mediterráneo son el trigo, el olivo y la vid. Junto a ellos están las huertas. Todo este paisaje agrario ha sido creado por la lucha contra la sequedad del verano. El secano es poco productivo; da cosechas aleatorias. El agricultor de secano “juega a la lotería”: puede recoger cosecha o no. En cambio, el de regadío sabe seguro que recogerá cosecha.

Otra repercusión de esta sequedad se da en la ganadería; en verano los ganados tienen que huir a las montañas circundantes.

4.2. Descripción del clima mediterráneo
Se caracteriza por tener veranos secos y calurosos y por sus escasas e irregulares precipitaciones. En muchos lugares llueve tanto como en París y Londres, pero la sequedad es mucho mayor.

Los veranos son calurosos y los inviernos suaves. Las temperaturas medias del mes de enero son de 8º a 10º. Los veranos son calurosos, tanto como en el mundo tropical. La temperatura del mes más cálido es de 24 a 26º. La primavera y el otoño son breves, anárquicos, descompuestos en días de verano y de invierno. Son estaciones revueltas, de transición. Las precipitaciones son escasas; el que llueva más o menos depende de la orientación. En la costa del golfo de Cádiz, por ejemplo, llueve más por su situación con respecto a la dirección de los vientos lluviosos, es decir, de los centros de acción atmosférica. Las lluvias son torrenciales, violentas. Llueve más en la estación más fría. En España, los máximos son en otoño. Caen trombas de agua; los ríos se desbordan y arrasan las huertas.

4.3. Causas de este clima
Veamos a qué se debe este clima:

En primer lugar, a un factor muy importante: el Mar Mediterráneo, pequeño, aislado. Es una masa de aguas recalentadas, que conservan en invierno el calor del verano. Pero, sobre todo, el factor que lo explica es el anticiclón de las Azores. Se encuentra cerca de la zona templada y de la zona tropical. Por él afectan al territorio las circunstancias que explican el desierto del Sahara y las circunstancias que explican la originalidad de la zona templada.

El verano es seco en la zona mediterránea porque las altas presiones tropicales se sitúan sobre el Mediterráneo: es como si las condiciones que determinan el Sahara se hubiesen desplazado. El verano representa una sucesión de tiempos en que predomina el aire anticiclonal del anticiclón de las Azores.

4.4. Los paisajes
Un clima de escasas e irregulares precipitaciones, sobre todo de verano seco, tiene que reflejarse en el paisaje; es de pocos árboles. El representante típico es el matorral. También hay estepas; no en el sentido botánico, como en Rusia, que son hierbas anuales, sino de plantas perennes (tomillo, romero, cantueso). Es un paisaje de degradación de antiguos bosques de encinas y alcornoques.

Lo que predomina en los paisajes mediterráneos son los pinos. Pero gran parte de los pinares mediterráneos son de repoblación humana. Hay un pino que es muy típico, el pinus alepensis. Los alcornoques y encinas cubrieron el suelo, después del último episodio glaciar, en las regiones mediterráneas, en los suelos silíceos.

El matorral crece en sustitución de las encinas. Los bosques de encinas y alcornoques que perduran viven en estado precario, ya que se desarrollaron en ambiente de más humedad. Si ahora el hombre tala el bosque, es muy difícil que se reconstruya. En lugar de encinas se desarrolla la garriga, y en lugar de alcornoques se desarrolla el maquis.

El maquis es un matorral espeso, con arbustos de bastante tamaño, jaras.

Si se tala el maquis o la garriga se pasa a la xeroestepa. Si se corta esta se llega a una desertización total; se llega a un desierto de piedra.

4.5. Los ríos
Son de gran irregularidad. Conocen crecidas formidables en otoño, con caudales muy superiores al medio anual. En verano sufren estiajes y quedan secos.

4.6. Los suelos
Son muy esquelíticos, pobres. Hay bastante escasez de humus o mantillo vegetal. Están intensamente erosionados. Los mejores suelos son los aluviales en las depresiones, fondos de valles y en las costas, ya que los torrentes y ríos acumulan los materiales arrancados a las montañas. En estos lugares hay huertas, que son un fruto de la colaboración del hombre y la naturaleza. Sobre los suelos aluviales hay huertas y viñedos. La vid prefiere suelos pedregosos.

Los suelos mediterráneos tienen color rojizo.

5. REGIONES TEMPLADO-OCEÁNICAS
Aquí no se habla de zonas.

La humedad y la vegetación cubren las tierras. Son paisajes verdes. Los de la región mediterránea son ocres, amarillentos. Hay una gran policromía.

5.1. El paisaje vegetal
El paisaje vegetal ha sido degradado por el hombre a partir del neolítico.

Los árboles más importantes de esta región son el roble y el haya, muy exigentes en humedad. Son muy diferentes de los bosques de las regiones ecuatoriales; el hayedo es un verdadero hayedo, sin espesura de matorral. El robledal tiene ya espesura de boj. A veces se mezclan hayas y robles; pero nunca se mezclan más de tres o cuatro especies arbóreas. Una vez talados estos bosques, la humedad favorece su reconstrucción. Pero si hay talas sucesivas, no se reconstruye y se degrada a matorral. Este matorral está formado por tojos y brezos, y también helechos. Si este matorral es roturado por el hombre no se reconstruye y en su lugar aparece la pradera.

En su conjunto, España pertenece al mundo mediterráneo. El Norte por su posición es templado-oceánico, pero sus veranos son excesivamente secos.

El paisaje de los climas oceánicos ofrece características inconfundibles: población generalmente dispersa, debido a las condiciones naturales, históricas o sociales; un paisaje con predominio del color verde, debido a la humedad y a la vegetación.

5.2. Los ríos
Son regulares, caudalosos. No experimentan crecidas ni estiajes súbitos. Sus variaciones de caudal son de una gran regularidad.

5.3. Los suelos
Contrastan con los de las regiones mediterráneas. Son más profundos. La abundante vegetación y la humedad en clima no excesivamente frío favorece la formación del suelo. Los colores predominantes son grises. Son suelos con tendencia a la podsolización. Su fertilidad no es muy grande. Son mucho más fértiles los pocos suelos que hay en el Mediterráneo.

5.4. El clima
Estos paisajes están íntimamente relacionados con el clima. Los inviernos son suaves y los veranos son frescos. Hay débiles oscilaciones entre invierno y verano. Este clima es muy lluvioso, y las lluvias están distribuidas muy regularmente a lo largo del año. Llueve algo menos en verano, pero sin hacerse seco. Para que resultara seco tendrían que aumentar las temperaturas y disminuir más las precipitaciones.

Este clima se explica por la situación de las regiones templado-oceánicas. Son las fachadas occidentales de los continentes. Se desarrolla, sobre todo, en el hemisferio Norte. Estas fachadas están afectadas por la llegada de una masa de aguas cálidas. Esto hace que se uniformicen las temperaturas de una manera grande, a lo largo de las costas y no en sentido de los paralelos. En cambio, en las fachadas orientales, el fenómeno es contrario: llegan masas de agua muy frías. La disimetría climática entre las dos fachadas es evidente.

Además, están los centros de acción atmosférica que la afectan; el anticiclón de las Azores y el anticiclón ruso-siberiano. En el contacto de dos masas termodinámicamente diferentes se originan perturbaciones, a veces de doble frente; es una borrasca o ciclón.

Estas perturbaciones de doble frente se forman en el Océano Atlántico y en el Pacífico. Se desplazan de Oeste a Este, por familias. Estas borrascas son las que producen cambios bruscos y rápidos de tiempo, y una gran variabilidad de temperaturas y presiones.

6. REGIONES TEMPLADO-CONTINENTALES
6.1. Los paisajes
Hay una gradación de paisajes vegetales de Norte a Sur. Hay tres tipos de paisajes: tundra, taiga y estepa.

a)La tundra es la vegetación más específica de las regiones más frías, polares, pero la hay también en las regiones templado-continentales. (Fijándonos en la imagen, Cape Dorset en Canadá, observamos que su vegetación, en las épocas en que los hielos han desaparecido, la constituye pequeñas hierbas aparecidas entre los suelos erosionados por los hielos glaciares.)

b)Taiga: es lo mismo que bosque boreal. Cubre enormes extensiones de Rusia, Siberia y Canadá. Está formada por coníferas: pino, abeto y otra especie que no es conífera que es el abedul.

c)La estepa o pradera: hay una verdadera anarquía terminológica. El paisaje se degrada de antiguos bosques o matorrales y plantas xerófilas con la sequía, las talas y los incendios, apareciendo poco a poco la estepa o la pradera.

6.2. Los ríos
En general son largos y bastante caudalosos. Un carácter esencial es que se hielan en invierno y se deshielan en primavera y provocan grandes inundaciones. Hay gran diferencia entre los ríos que discurren en sentido Sur-Norte o Norte-Sur. En los primeros sobreviene el deshielo antes en el tramo superior que en el inferior. Hay un tapón o presa de hielo que dificulta la evacuación de las aguas y se originan inundaciones enormes.

6.3. Los suelos
El suelo de la taiga es el podsol, de color ceniza. Es un suelo de tres horizontes claramente distintos; uno superficial de humus, otro de lavado y otro de acumulación. Las sustancias que podrían alimentar a las plantas han emigrado hacia el interior. Es natural que sea bosque la formación vegetal de estas regiones, ya que los árboles tienen raíces capaces de llegar al interior.

Los suelos de las praderas son los suelos negros (black soil de los americanos, o chernozem de los rusos). Tienen un contenido muy rico en cal y fósforo mantenido por la capa de humus. Son suelos muy favorables para el cultivo cerealista. Son los grandes graneros de la humanidad (Ucrania, Rusia, Estados Unidos).

6.4. El clima
Se distingue por una gran oscilación anual de la temperatura. Los veranos son cortos y calurosos. El verano es la estación ansiada por ser la salida del invierno, pero es una estación temible porque el suelo se deshiela y se convierte en un barrizal; es la “rasputitsa” de los rusos.

Lo más fundamental es el régimen de lluvias; predominan en verano. ¿Por qué no llueve en invierno? Los grandes fríos hacen que reinen altas presiones (anticiclón ruso-siberiano) que impiden que lleguen las borrascas del Atlántico. El anticiclón, con vientos en la periferia en sentido de las agujas de un reloj, rechaza las borrascas. En verano es un ciclón.

7. LOS CLIMAS POLARES
Las regiones de clima frío no conocen verdadero verano en razón de la hostilidad de las temperaturas: el invierno es muy largo y sus temperaturas alcanzan a -50º. En los polos, el sol solamente brilla seis meses seguidos pero los rayos llegan tan inclinados que casi no calientan. Los vientos, muchas veces violentos, duran días enteros y la nieve cubre el suelo durante 8 o 10 meses.

La vegetación típica es la tundra que, en Canadá, se llama barren-ground, constituida por una estepa miserable de musgos y líquenes.

APUNTE FINAL (Mapas)
Para acabar…

Reparto de climas en el globo (haz clic para agrandar)

Reparto de vegetación en el globo

 

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Enviado por José Luis Fdez. el 13 febrero, 2012. Asignatura Geografía. Puedes seguir cualquier aportación hecha por los usuarios a esta entrada mediante RSS 2.0. O dejar tu opinión.

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