Los batracios

Asignatura: Ciencias |

Las primeras formas de vida vegetal y animal aparecieron en el mar; pero hace unos 350 millones de años, en la era paleozoica, un importante grupo de animales provistos de cuatro patas emergió de las aguas y ganó tierra firme. Estos “conquistadores” terrestres representaban un estado intermedio entre los peces y los otros vertebrados; por eso se los llamó anfibios, que quiere decir “doble vida”. Se los llama también batracios, que significa “animal con aspecto de rana” y que es una denominación más correcta, pues hay también otros (como el mosquito, el cocodrilo o la foca) que viven en dos ambientes sin tener las características distintivas de aquellos animales.

Agua y tierra para vivir
Los batracios necesitan agua y tierra para lograr su desarrollo completo. La primera parte de su existencia se asemeja mucho a la de los peces, y en la edad adulta, aunque viven sobre la tierra, no pueden sobrevivir lejos del agua.

En su aspecto exterior existen notables diferencias entre los batracios, razón por la cual se clasifican en anuros, de cuerpo pequeño, rechoncho, con cuatro extremidades y sin cola (como el sapo y la rana); urodelos, de cuerpo alargado, larga cola y cuatro patas (como el tritón y la salamandra); y ápodos, carentes de patas y de aspecto semejante a las lombrices, aunque mucho más grandes (como la serpiente pez).

Todos los batracios tienen la piel blanda y viscosa, con muchas glándulas mucosas y venenosas en la epidermis. Esta característica es esencial para la vida de ellos, ya que no beben sino que absorben el líquido que necesitan por medio de la piel. Así, esta realiza funciones vitales como absorber el agua, intervenir en el proceso respiratorio y eliminar las toxinas. Por eso los batracios se hallan siempre en lugares húmedos, y los pocos que se encuentran en lugares secos se “ingenian” para sobrevivir en el medio adverso. Así, por ejemplo, el sapo espolado de América del Norte, que vive en zonas desérticas, no aguanta el fuerte Sol, que resquebrajaría su piel y consumiría su cuerpo. Sale solamente de noche y con su lengua pegajosa captura a los insectos y artrópodos que encuentra. Antes de que salga el Sol excava con asombrosa rapidez en el suelo, mediante los duros espolones que tiene en las patas, y se oculta bajo la tierra, donde la temperatura es más benigna. Allí pasa casi diez meses sumido en letargo.

La coloración es muy diversa, y en las células abundan sustancias que les permiten cambiar rápidamente de tono cuando se presenta un peligro o desean pasar inadvertidos.

El ciclo de la vida
Para alcanzar su estado adulto, los batracios sufren una serie de transformaciones morfológicas y fisiológicas llamadas metamorfosis, que son más patentes en los anuros. Veamos, por ejemplo, lo que ocurre con el sapo. La hembra deposita gran cantidad de huevos -de 5.000 a 10.000- envueltos en una sustancia gelatinosa que sirve de protección y alimento para las larvas. Estos huevos son fecundados por el macho. Al cuarto día el embrión se mueve, uno o dos días después el huevo se abre y sale la larva o renacuajo de un milímetro de longitud.

Temblorosamente, el renacuajo empieza a nadar y, por medio de ventosas, se adhiere a una rama u otro objeto. A los seis o siete días, la cola adquiere longitud y aparecen los ojos y los orificios nasales.

A uno y otro lado del cuerpo el renacuajo posee dos pares de branquias externas que durante la segunda semana de vida se recubren con un saco branquial. Luego crecen las extremidades: primero las posteriores y luego las anteriores. Las branquias se reabsorben y desaparecen. Mientras tanto se ensancha la boca y se acorta el intestino, ya que la alimentación deja de ser herbívora. Por último, la cola se reduce hasta desaparecer. Como ya se han formado los pulmones, el animal inicia su vida terrestre.

Esquema de la metamorfosis del sapo
1.Huevos en la bolsa gelatinosa. 2.Huevo aumentado, con el embrión. 3.Larvas adheridas a una rama. 4.Larva con branquias externas. 5.Larva o renacuajo más desarrollado. 6.Larva con patas posteriores desarrolladas. 7.Renacuajo con las cuatro extremidades. 8.Sapo joven con la cola atrofiada. 9.Sapo desarrollado.

La respiración: clave de los anfibios
Como se ha dicho, en su primera época los batracios respiran por branquias; cuando estas desaparecen, el intercambio gaseoso, o sea la absorción del oxígeno y la eliminación del anhídrido carbónico, se realiza por medio de los pulmones. Pero ocurre que estos animales deben “tragar” el aire, pues como carecen de costillas no pueden realizar los movimientos de inspiración y espiración.

La respiración branquial persiste en algunos urodelos. Pero también la piel desempeña una misión fundamental, y en las especies que carecen de pulmones o los tienen muy reducidos, la respiración se hace a través de la boca y la faringe.

En todo el mundo
Actualmente los anfibios están dispersos por todo el planeta, salvo en las regiones polares y muy frías. Muchas especies son arborícolas, y la puesta se realiza sobre las hojas o ramas que se inclinan sobre el agua. Hay también otras especies cavadoras. Se ha comprobado que los anfibios no son nocivos ni peligrosos para el hombre, pese a que segregan algunas sustancias tóxicas. En cambio, son muy útiles a la agricultura, pues ingieren gran cantidad de insectos.

Saber algo más
Los batracios fueron los primeros vertebrados en abandonar las aguas. Ellos dieron un paso decisivo en la evolución y conquista de la Tierra por los animales.

La salamandra es un típico batracio caracterizado por su cuerpo alargado, cola y cuatro patas.

De todos los batracios, los ojos más perfeccionados son los de la rana, que, por lo general, se hallan provistos de dos párpados -a veces de una membrana nictitante- y tienen gran movilidad. Por su disposición, los ojos de los anfibios coinciden con los del cocodrilo y del hipopótamo.

Las ranas flotan manteniendo la cabeza fuera del agua, y junto a los sapos poseen un órgano bucal bien formado, provisto de un saco que el animal extiende como si fuera un enorme globo para emitir fuertes sonidos.

La lengua de la rana está fija en la parte anterior de la boca. Por eso puede sacarla y atrapar a los insectos, que quedan envueltos en ella.

Como todos los animales de sangre fría, muchos batracios se aletargan en invierno y vuelven a salir en los templados días primaverales.

 

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Enviado por Manuel García F. el 18 julio, 2011. Asignatura Ciencias. Puedes seguir cualquier aportación hecha por los usuarios a esta entrada mediante RSS 2.0. O dejar tu opinión.

Una opinión en Los batracios

  1. Es muy impresionante.

    Anel
    23 junio, 2012 a las 19:12
    Responder

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